En condiciones normales, el contenido de oxígeno de un suelo oscila el 25% más menos. El oxígeno es fundamental para la respiración de los microorganismos aerobios del suelo, los que son encargados de descomponer la materia orgánica.
En un suelo inundado o saturado de humedad, el oxígeno es desplazado por el agua, transformándose el ambiente en anaerobio. En la medida que los microorganismos no dispongan de oxígeno para su respiración, comienzan a utilizar otros elementos minerales presentes en el suelo para poder cumplir con su ciclo vital.
Un parámetro que permite medir la disponibilidad de oxígeno para los microorganismos es el llamado Potencial Redox. Este mide esta disponibilidad en términos eléctricos, de tal forma que un valor positivo en la lectura indica un ambiente más aeróbico que un valor negativo.
Este valor oscila en un amplio rango de lectura, pero en términos medios va de +500 a –700 mV (milivolts), dependiendo si la presencia de oxígeno es mayor o menor respectivamente.